jueves, 19 de septiembre de 2024

Restaurante Chino


 

La charla


 Después de la charla sobre ser brutalmente sincero, de no dorar la píldora, de llamar las cosas por su nombre me dijo que pasara con su secretaria para cancelarle su vómito de horror; ni recibos, ni POS, así como los menudeadores de drogas, solo efectivo, para no pagar impuestos... para no pagar impuestos.

La esquina.

 

En esa esquina esperaba el bus de Loarque-Lomas, era una realidad que a las 6 y media, era una esperanza fallida que pasara alguna unidad, si lo hacía era el último tren a Siberia, atestado de pasajeros, hediondo a sobaco, lleno de realidades quebradas. Si tenía suerte lo tomaba, sino, habría que iniciar la larga caminata hasta la colonia que estaba después del aeropuerto.

Mejor hubiera preferido la demencia.


 

Las conciencias de Hesse y el Buda que llevé a mi casa.

 

 

Hesse no pretendía mostrar caminos, sino despertar conciencias, el gran escritor H. Miller escribió: "Uno de los libros más sencillos, bellos y profundos que haya leído jamás. Siddhartha es para mí una medicina más efectiva que el Nuevo Testamento."; Thomas Mann dijo: En medio de tanta miseria, me consuela la idea de ser contemporáneo suyo.»

Hesse 1877-1962 fue un novelista y poeta alemán, nacionalizado suizo. Premio Nobel de Literatura en 1946, es una figura de culto en el mundo occidental por su celebración del misticismo oriental y la búsqueda del propio yo, muy influenciado por el psicoanálisis junguiano. Abandonó pronto la escuela y fue autodidacta a base de numerosas lecturas. La desesperanza y la desilusión que le produjeron la Primera Guerra Mundial y una serie de tragedias domésticas, y sus intentos por encontrar soluciones, sec onvirtieron en el asunto de su posterior obra novelística. Sus escritos se fueron enfocando hacia la búsqueda espiritual de nuevos objetivos y valores que sustituyeran a los tradicionales, que ya no eran válidos. Es autor de varias novelas como Peter Camenzind (1904), Bajo las ruedas (1906), Demian (1919), Viaje al Este (1932), Siddhartha (1922), El lobo estepario (1927), quizá su novela más innovadora, Narciso y Goldmundo (1930) y El juego de abalorios (1943), que cada vez se hicieron más simbólicas y cercanas al psicoanálisis.

 


miércoles, 18 de septiembre de 2024

La espera.

 

 

Siempre me ufané que la suerte no se me acababa, pero siento, en este septiembre del 2024, bajo este gobierno miserable de lacras refundacionales  que la misma me abandona. Enfrentarnos a la miseria de los servicios de salud, ver que que todo es un agujero negro de carencias, tocar puertas que no se abren, tirarse de frente a la parquedad enfermiza de médicos, médicos que incluso son amigos de calle, de barrio, de coro de la iglesia, es totalmente desconcertante.

Generalmente todo este mundo lleno de miserias y silencios que es la Salud Pública, lo descubrimos hasta que la realidad de un codazo nos sumerge en el mismo, entonces nos encontramos en un laberinto sinuoso, lleno de máscaras y gallos de pelea, crestas de sabelotodos que van y vienen embadurnados de soberbia.


Hoy 18 de septiembre del año del señor 2024 he entrado en este mundo.

Ojos cotidianos en la casa del sur.

 

El discurso de emprendimiento es una gran farsa, a diario, en todas las épocas del año, los bancos, el gobierno, gastan millonarias sumas para decirte que podes forjar un gran imperio de la nada, que con tu emprendimiento humilde podés tocar los cielos, pero la realidad es aplastante, formalizar lo que hacés es un suicidio, es ponerte en la mira de infames instituciones como la SAR que de por vida y después de la muerte va querer meter las uñas en lo que las personas hagan, la alcaldía por su parte también va a querer una parte del pastel y si estos ladrones institucionalizados no fueran poco, están las maras y pandillas, que van a pedir dinero y sangre.

Yo miro como Susy se esmera con gran calidad en lo que hace, tuvo fe en las ferias, pero al final las mismas son el negocio redondo para las instituciones o personas que las organizan, tuvo fe en todo lo que se debe tener fe, pero al final después de doblarse las manos de artritis y emprendimiento, es duro y desesperante, estar detrás de una mesa donde están tus miles de horas de trabajo para  que una vieja fodonga con cintura de gallina venga a decirte que si se los das a mitad de precio te compra dos y te recomienda.